“Mi primer Défi Wind” Alain Enault

Llevábamos varios años diciendo “tenemos que ir al Défi Wind” pero era tal el éxito popular de este evento, que nunca lográbamos inscribirnos, hasta este año.

Este año, 10º aniversario de la prueba, esperaban 1000 participantes. La cursa del Corte Inglés versión windsurf! Se celebra cada año en mayo, aprovechando un jueves festivo en el calendario laboral francés, lo cual les permite disfrutar de un puente de 4 días.

Salimos el miércoles de Barcelona con Ruben Serra y Pablo Carmona y en apenas 3h estábamos en Gruissan, al lado de Narbonne, en el Palacio de Congresos, para confirmar nuestra inscripción, llevarnos las lycras, etc. Nos encontramos allí con Oriol Gili (conocido entrenador de todos los jóvenes regatistas de la clase Bic Tecno) y Camila Herrero. Víctor Depoorter se unió más tarde al grupito.

Haciendo cola para mi lycra, iba detrás del “gran rubio”, es decir Anders Bringdal, ya estaba en el ambiente!

El jueves por la mañana llegaron el resto de participantes y al medio día El Bur (Philippe Bru, director del evento), daba el primer briefing.

El Défi Wind suele disputarse con tramontana, que es totalmente off-shore en Gruissan. Con 1000 participantes, la seguridad es un tema crítico y el Bur nos presentó largamente su organización (150 personas de seguridad, 70 lanchas y motos de agua), nos pidió responsabilidad y ayuda, etc…

Una vez hecha esta introducción, explicó el recorrido: una manga de calentamiento de 40km, y como había buen viento, dio la cuenta atrás de salida.

Tomar una salida con 1000 personas en el agua es todo un espectáculo: competía, cazaba a tope, pero disfrutaba de la vista al mismo tiempo. Estás rodeado de cracks, y de aficionados como tu. Es como participar en la maratón de Nueva York: los africanos a tope, y tu a tu ritmo. En el caso del Défi Wind, había un gran número de pros franceses además de estrellas como Víctor Fernández, acompañado de un grupo de amigos de Almería y de su padre, Patrice Belbeo’ch, Anders Bringdal, Andrea Cucchi, etc… Los pros hacen el recorrido en 35 minutos y yo en poco menos de una hora.

La aglomeración de gente en la salida es indescriptible, caravana, caídas, búscate un paso en medio de la multitud o pasa “encima” de alguno. En la primera boya, más de lo mismo. Como dijo Ruben “me han llamado de todos los nombres en todos los idiomas”. Luego, nos vamos repartiendo y la cosa se normaliza.

Cuando llegas a la boya para trasluchar después de un bordo de 10km, te das cuenta de que el cuerpo no responde: manos, pies, piernas, lo tienes todo entre dormido y rígido. Si encima pretendes hacerles el interior a los que se han caído delante de ti, el fallo está asegurado.

El viernes, más viento. La tramontana soplaba sin parar día y noche, y fue subiendo más y más todo el fin de semana. Iba con el mismo material que el jueves, es decir: tabla de 115 litros, aleta de 36 y vela de 5,8. Una manga de 40km por la mañana, otra por la tarde, en la que iba pasado de vela. Por la noche, nos recuperamos disfrutando de la película 4 Dimensions, presentada por Víctor Fernandez en persona.

Sábado: más de lo mismo y más viento. Hice la manga de la mañana con 4,5m. Midieron rachas de 48 nudos en la boya 1. Cuando iba hacia la primera boya, veía a sotavento a Anders que ya volvía como un avión con una ventaja de 200m sobre sus perseguidores, que talento conserva. Por la tarde, soplaba aún más. La organización nos invitó a pensarnos muy bien si queríamos salir o no. Salimos unos 300 de los 1000, para un recorrido “corto“ de 25km, que me costó lo mismo que el normal, es decir unos 50 minutos. Se trataba de aguantar y acabar, no de disfrutar. Nunca me pareció tan grande una vela de 4m y una tabla de 85 litros. Por la noche, barbacoa en la playa, con tramontana por supuesto.

El domingo, aún más. La organización canceló la manga a pocos minutos de la salida. Mandó a todos los competidores a tierra y luego dio una última salida pero reservada a los 50 primeros de la clasificación: un buen espectáculo de clausura para los que nos quedamos a tierra.

A destacar para mi:

-          la belleza del evento. Las fotos publicadas en Facebook por el Défi Wind dan una buena idea

-          el ambiente: es una fiesta del windsurf antes que una competición. La gente viene a disfrutar, aprovechando la calidad de la organización y los medios a disposición.

-          nuestro crack de olas: Víctor Fernández venía sin presión ni nada que demostrar. Lo suyo es hacer un doble forward en Pozo con una vela de 3,7, no ser el más rápido en línea recta. Pero competir, lo lleva dentro y en cuanto le pilló el truco a la salida, empezó a demostrar su clase: 3 últimas mangas de 26, 11 y 13 no dejan duda de su polivalencia, me impresionó.

-          Julien Boyer, sobrino de Antoine Albeau. Es muy joven y pequeñito, pero ya navega muy bien y aguanta el viento fuerte. En pocos años estará peleando por los primeros puestos, sin duda

-          Anders Bringdal: que estilista. En las rectas, y haciendo Racing jibes delante de la playa para el público. Anunció el domingo que era su última regata, se dedicará en adelante al desarrollo de Mistral y a su familia. Que te vaya bien, “gran rubio”.

-          los “dinosaurios”: nadie tiene complejos, y se presenta gente con todo tipo de material, incluso una tabla de Course Racing F2 con orza de hace 20 años. Su patrón acabó las 4 primeras mangas y se llevó el aplauso general

-          la organización: el Défi es una máquina muy bien engrasada. No se improvisa un evento de este tamaño. La seguridad es super atenta, acabaron agotados pero se merecen un 11 sobre 10. Trabajan muy duro para que 1000 aficionadas se lo pasen bomba, muy meritorio.

Texto y fotos: Alain Enault

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